23 feb. 2017

Freixoso


No pertenezco a una persona o a mí misma, ni a un oficio o pasión.
Pertenezco a un lugar. Un lugar que conozco como la palma de mi mano y que a la vez descubro cada día. Un lugar pequeñito; más de lo normal. Un lugar donde el verano es más feliz y el invierno más bonito. Donde la primavera y el otoño tienen los tonos más vivos del universo. Para mí.
Es un lugar verde y lleno de recuerdos.
Es hermoso por donde lo mires.
Desde abajo, los árboles son enormes. Desde arriba, los colores se mezclan. 
Desde un lado, se ven las montañas y desde el otro, se ven los campos.
Es el lugar donde viven las hadas y donde habitan todas, todas las personas de mi mente.
Es un sinfín de caminos, que llevan a más caminos, que no llevan a ningún lado y que a la vez llevan a todas partes.
Está lleno de perros que ladran a lo lejos y pájaros que cantan muy cerca. 
Está lleno también de gente mayor con mil historias que contar. 
Hay un parque y ningún niño. Pero aun así rebosa felicidad.
Es el lugar con más estrellas del planeta. Y las que no se ven, aparecen cuando las imaginas.
Es donde habitan los sueños.
Es un lugar un poco loco. ¡Tenía que serlo! Por eso me gusta tanto.
Yo lo llamo hogar. Los demás lo llaman Freixoso.




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