24 ene. 2013

Amor loco

En la vida llega un momento en que necesitas cambiar el rumbo... y es en ese momento cuando el destino te envía a alguien que lo cambia todo. Ahí empieza el viaje. Un viaje lleno de miradas tiernas, noches de risa y complicidad, huidas entre confidentes, secretos compartidos, lujuria purificada por la magia del amor y besos robados.
Y de pronto te cambia el rumbo y los sueños. Y te gusta, es más, te das cuenta de que lo necesitabas; de que lo que entendías por amor, se queda pequeño al lado de esto, que no tiene ni nombre ni por qué, pero lo sientes por todo tu cuerpo y alma.
Entonces los deseos se hacen realidad; cierras los ojos y te dejas llevar, porque ya no necesitas estrellas fugaces a las que suplicar, ni pulseras que guarden tus anhelos. Todo eso lo rompe la fuerza del destino. El siempre caprichoso destino, que nos hace bailar por la vida, ignorando miradas y saludos que más tarde darán sentido a todo, como si estuvieras ciego y te descubrieran un mundo de luz y colores que te deslumbran y te fascinan. Y bailan todos esos sentimientos dentro de ti, tocando partes que ni sabías que existían.
Te das cuenta de que toda lucha o sacrificio es poco, porque harías todo, darías todo por esa persona, porque te das cuenta de que esta historia ya no quedará jamás sin final, sino que es un libro en el que escribes día a día, y por cada hoja pintada en palabras, aparece una nueva en blanco, deseando llenarse de sentimientos, caricias, discusiones, abrazos, reencuentros y besos.
Y es entonces cuando refuerzas tu certeza de que no puedes amarle tanto sin que él sienta lo mismo. Porque eso es el amor, un alma en dos cuerpos.
Por el amor loco, el verdadero, el que hace llorar de felicidad y empuja a escribir sentimientos, descubriendo cosas que te creías incapaz de hacer... (como escribir). Para vosotros, que me inspiráis.






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