29 oct. 2012

Todas las mentiras que me acabé creyendo

Desaparecer por un instante de la faz de la tierra, dejar todo atrás; las heridas, los recuerdos, cada una de esas imágenes que me atormentan, aquellos que me han dañado, los que han hecho que odie la persona en la que me he convertido, todo lo que me entristece, quien soy y quien quiero ser.
Por un pequeño espacio de tiempo me gustaría estar en medio del mar, donde nada ni nadie pudiera encontrarme, como si estuviera en mi limbo personal.
También me gustaría saber que es verdad y que no lo es, porque cuando pierdes el rumbo es cuando ya no sabes que palabras creer.
Mirar por un pequeño agujero las razones que han tenido las personas para marcharse, hacer daño, olvidarse...
A veces pienso que se me da demasiado bien guardar recuerdos de gente que pasa por mi vida...ellos dejan una marca demasiado grande en mi y van, poco a poco, tallando un corazón de hielo que, a veces, se derrite en lágrimas de silencio, a solas donde nadie lo puede ver, extrañando el latido cálido de la felicidad.
Y sé que aunque ellos me marcan, yo soy una persona más en el mundo, una manchita verde pálido que empequeñece fácilmente al lado de un color mas intenso y vivaz. Sé que no dejo una gran huella pero, aunque ello signifique debilidad, espero que alguien, algún día, repasando el lienzo de su vida, se de cuenta de que estoy ahí...y de que también formé parte, en algún momento, de esa obra de arte.






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