25 abr. 2012

Después de mucho tiempo aprenderás que el secreto no está en confiar o desconfiar de todos, sino en esperar a que, en el momento en que estás dispuesto a abandonar tu esperanza en cualquier callejón oscuro, aparezca alguien con una antorcha, iluminándote en la soledad del mundo cruel que se alimenta del dolor.

Alguien que se sincere y que, poco a poco, con paciencia y cuidado, se gane tu confianza, y te haga creer en la bondad. Una persona por la que estés dispuesta a recuperar tu esperanza, aún sabiendo que te arriesgas a tropezar de nuevo en el camino.

Alguien que haga tus días soleados, incluso bajo la peor tormenta, alguien que te complete, incluso siendo lo contrario a ti.

Alguien... alguien como tú.

Porque cuando me miras... (si los puntos suspensivos hablaran).






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