21 ene. 2012

Evidencias

Aprendí algo que hubiera sido evidente para un niño. Que la vida es sencillamente una colección de pequeñas vidas y que cada una de ellas dura un día. Que debíamos dedicar cada día a buscar la belleza en las flores y en la poesía. Que no hay nada como una jornada empleada en soñar, en disfrutar de la puesta del sol o de la brisa fresca.

Pero, sobre todo, aprendí que, para mi, vivir es sentarme en un banco junto a un viejo río, con la mano en su rodilla y a veces, en los días buenos, enamorarme.

-Nicholas Sparks-











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