2 jul. 2011

Nuevos tiempos





La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios más altos y temperamentos más reducidos, carreteras más anchas y puntos de vista más estrechos. Gastamos más pero tenemos menos, compramos más pero disfrutamos menos. Tenemos casas grandes y familias pequeñas, mayores comodidades y menos tiempo. Tenemos más grados académicos y menos sentido común, mayor conocimiento pero menos capacidad de juicio, más expertos y más problemas, mejor medicina pero menos bienestar.
Bebemos demasiado, fumamos mucho, despilfarramos en exceso, reímos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado. Nos desvelamos, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiada televisión y meditamos muy rara vez.
Hemos multiplicado nuestros conocimientos, pero reducido nuestros valores. Hablamos demasiado, amamos poco y odiamos frecuentemente.
Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. Añadimos años a nuestras vidas, pero no vida a nuestros años.
Hemos logrado ir y volver a la Luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior. Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios. Escribimos más, pero aprendemos menos.
Planeamos más pero logramos menos.
Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar.
Producimos computadoras que pueden procesar mayor información y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos.
Estos son tiempos de comidas rápidas y digestiones lentas, de hombres de gran talla y cortedad de caracter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales. Son tiempos de viajes rápidos, pañales desechables y píldoras que hacen todo, desde alegrar y apaciguar, hasta matar. 
Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y poco en la bodega.


Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos, porque ellos no estarán aquí siempre. Acuérdate de abrazar a quienes tienes cerca, porque ese es el único tesoro que puedes dar con él corazón, sin que te cueste un centavo. Acuérdate de decir te amo a tu pareja y tus seres queridos, pero sobre todo siéntelo sinceramente. Un beso y un abrazo pueden reparar una herida cuando se dan con toda el alma. Date tiempo para amar, para conversar y comparte tus más preciadas ideas.
Y siempre recuerda: La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan.
George Carlin.


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